Retrospectiva

Retrospectiva es la sombra proyectada por el sol poniente metamorfoseada en recuerdo, efímera silueta del presente y ventura de mortales inconscientes.

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Lugar: Madrid, Madrid, Spain

Están todos en el blog.

19 julio 2006

Cartel "X Semana cultural" 1997

Dedicada al cómic
C. P. Ramón de Campoamor
Ficha:
Técnica.-
Cera sobre papel
Fecha.-
Mayo de 1997
Autor.-
Rafael Ángel Fernández
Explicación:
El colorido, fundamental en el cómic, es el elemento que caracteriza a los clásicos héroes del mismo, aglutinados en la calle principal de Navia, donde se encuentran los tradicionales edificios de la villa, con el fin de fusionar intrínsecamente comic y paisaje urbano, presentado al estudiante, mediante esta extrapolación, en un entorno más cercano y liberado de cualquier elemento que desvíe su atención del tema.

18 julio 2006

Cuando ligar era un arte

por Rafael Ángel Fernández Fernández.
En programa de fiestas de Ntra. Sra. de la Barca y S. Roque,
Navia-Asturias, 1996
Cual despertador que suena estridentemente en mitad de una pesadilla, así comienzan los años cuarenta marcados por el vehemente deseo de perpetuar el olvido, en constante lucha con el recuerdo, protagonizado por innumerables ausencias.
Son años de anormal normalidad que transcurren silenciosos, callados, temerosos… años de asepsia estomacal, de ropaje sobrio, de divina frialdad mental… años en que el amor sólo puede ser místico o ascético… años en definitiva de Iglesia y Estado.
Y entre estos dos monstruos, como flores en primavera, se van abriendo blancas sonrisas, corazones agitados laten tímidamente bajo la piel, tiernas miradas corretean en el aire acompañadas de nerviosos pasos que regresan a sus casas antes de finalizar la hora nona.
Por fin el mes más esperado, el del emperador Augusto, hace su entrada triunfal y con él, la novena de la “BARCA”, tal vez la de mayor fervor mariano entre los adolescentes naviegos, ya que durante este periodo se flexibilizaban discretamente los horarios de recogida, configurándose poco a poco los prolegómenos para la gran fiesta de Afrodita. Al repique de campanas, se ponen en orden los últimos cabellos; los chicos, que han perdido la batalla de los pantalones largos con sus madres, aflojan los cinturones en un baldío intento de alargar lo inalargable; las chicas coaccionan las costuras de sus rebeldes vestidos metamorfoseados año tras año.
Ya en el campo de la Iglesia, se van formando grupos mayoritariamente masculinos, en animadas conversaciones banales, que contemplan pudorosamente la sensual pasarela de féminas semiocultas bajo negros velos de preceptiva usanza. Estas a su vez, en un alarde de suma coquetería, colocan los tules una y otra vez, mientras pasan revista a la tropa.
Durante la liturgia se forjan las estrategias de ataques con tan esperada galantería que casi siempre resultan frustradas. Las últimas palabras del cura, en un ininteligible latín, son la contraseña que inicia la contienda con espontáneas aproximaciones a la presa que provocan una feroz intensificación del ritmo cardíaco, apareciendo paulatinamente el resto de los síntomas propios del combatiente: pertinaces sonrojos, miradas fugaces, ataques de risa e incluso sintomáticos cuadros de tartamudez.
El tiempo era elemento primordial en estos casos, puesto que se disponía de dos o tres “vueltas” para abordar al amado/a. Por vuelta se entendía en el argot de la villa, el especio que separaba el Charlestón (solar sobre el que se construyó el edifico que lleva su nombre) de la Caja de Ahorros, y por extensión, el tiempo necesario para recorrerlo.
Los abordajes fallidos se repetían abnegadamente durante el novenario, pues era recomendable estar emparejado en las vísperas. Si a pesar de todo no se conseguían los objetivos, se planeaban nuevas estratagemas para ponerlas en práctica el
día grande, al son de las trompetas, en un duro cuerpo a cuerpo.
Trompetas, clarines, arpas, guitarras y un sinfín de instrumentos de viento, cuerda y percusión, conformaban las multitudinarias orquestas, generalmente gallegas, instaladas en el Parque de Campoamor, a la sazón lugar privilegiado. En los “Jardinillos”, las más modestas, unas veces locales como la Orquesta Fantasio de Navia y las de Puerto de Vega: Bahía, Tropical, Veracruz, etc..., y otras de municipios cercanos, dependiendo del presupuesto festivo.
La jornada transcurría en un continuo trasiego humano del parque a los “jardinillos” y de los “jardinillos” al parque.
Los muchachos, siempre por parejas, repartían previamente el botín y con semblante aparentemente sereno, se preparan para pasar el exhaustivo examen efectuado por las requeridas damas. Si la prueba era superada, se disponía de los minutos que dura la pieza para convencer a la chica de la bonanza que suponía para ambos continuar bailando En caso de respuesta afirmativa, el macho debía complacer a la hembra y viceversa contestando con cortesía a un largísimo interrogatorio, mientras danzaban a prudencial distancia.
Aprovechando uno de los múltiples cambios de orquesta, ella lo presentaba en sociedad dando una, dos, tres… o las “vueltas” que fueran necesarias y siempre atentos a las reacciones de sus progenitores apostados en sendas atalayas.
Superada esta fase, comenzaba el cortejo propiamente dicho, con un obligado tira y afloja, que terminaba en despedida, buscando las escasas sombras de los iluminados pretales vestidos d fiesta.
Así pasaban a la historia, las batallas acaecidas durante las “BARCAS”, sazonadas con un poco de fantasía e imaginación, que son la delicia de quien las cuenta, confiando con toda humildad que lo sean también de quien las lee.

17 julio 2006

Radio Sedna. HISTORIAS PARA LA HISTORIA

Grabado el 01-02-1991 en Navia.
Emisión: domingo 03-02-1991 a las 12.20 horas.
NOMBRE.- "HISTORIAS PARA LA HISTORIA"
Se trata de un programa emitido en Radio Sedna, con formato de entrevista al autor.
- Molina:
Motivo del nombre
- Rafael Ángel:
Hacer un programa con enfoques históricos, pero no en el estricto sentido de la palabra de seguir unas pautas, una metodolo­gía, un vocabulario, etc. ,propios de esta disciplina, ya que los condicionantes y limitaciones técnicas, temporales (por la duración del pro­grama) ,etc., nos lo impiden.
- Molina:
Temas
- Rafael Ángel:
Más bien reflexionaremos sobre aquellos hechos o acontecimientos que formando parte de la historia hayan ocupado un lugar secundario o permanezcan en el olvido, o también que siendo del interés de los oyentes, así nos lo hagan saber.
- Molina:
Historias
- Rafael Ángel:
Porque nos parece que es una palabra que alude a situaciones, aspectos, etc., más familiares, más cercanas, latentes en nuestro entorno y por lo tanto de mayor interés.
- Molina:
¿Historias-Frivolidades?
- Rafael Ángel:
Aunque no estamos por la labor de hacer un pro­grama frívolo, no renunciamos a priori a dicha frivolidad, si así lo exi­ge el guión, me explico, hablar de “alcobas" o “confesionarios", puede parecer a primera vista una frivolidad, pero si nos referimos a la épo­ca de Isabel II en España deja, de ser una frivolidad para convertirse en una realidad de gran influencia en los "asuntos de estado".
- Molina:
Participación de los oyentes.
- Rafael Ángel:
Como se trata de un programa hecho por y para los oyentes, pensamos que la participación de los mismos sería muy importante de ahí, que todos aquellos que por el motivo que quieran tengan interés en que se aborde un tema determinado siempre que cumpla los requisitos antes mencionadas (carácter histórico, tiempo, etc..) nos lo pueden hacer saber a través de carta o tarjeta postal dirigida a Radio Sedna, programa “Historias para la Historian” el Aspra, Andés, y entre todos los temas, seleccionaremos el que nos parezca más idóneo.
- Molina:
Día y hora
- Rafael Ángel:
Este programa se emitirá todos los domingos a esta hora: 12,20 h. En cada programa adelantaremos el contenido del siguiente y en este caso les podemos adelantar que el próximo domingo hablaremos sobre el CARNAVAL, sus orígenes, significado, desarrollo, etc.
- Molina:
Despedida
- Rafael Ángel:
Y esto ha sido todo por hoy, nada más y hasta el próximo domingo si Vds. quieren. BUENOS DIAS.

15 julio 2006

Exposición de escultura

Título:
Por la senda del Bronce
Lugar:
Casa de la Cultura
Navia
Fecha:
02-10 agosto 1996
Autor:
Rafael Ángel Fernández

Cartel anunciador

Invitación

Obras expuestas

1 .-La Soleldad

2 .-El Monolito

3 .-Laura

4 .- Amanita

5 .- Mus

6 .- Hórreo

7 .- Libertad

8 .- Paz en los Balcanes

9 .- Mujer embarazada

10.- Pie

11.- Navia

12.- Libro del Esplendor

13.- Nadadores

14.- Monumento Castreño

15.- Asturcón

16.- Urogallo

08 julio 2006

Recuerdos de mi tierra



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Rafael Ángel Fernández Fernández

Nació en Navia (Asturias) el 01-09-1954.

Es licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Oviedo y actualmente estudia Ciencias Políticas en Madrid.

Su tierra natal es la savia que recorre toda su obra pictórica y escultórica, así como el hilo conductor de la reseña histórica "Recurdos de mi Tierra", con la que obtuvo el segundo premio en el I CERTAMEN LITERARIO "VILLA DE NAVIA".

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Corrían los años de mi tierna infancia, en la que todo se observa y se aprehende todo, para cimentar futuras añoranzas en el más noble estilo manriqueño.

No es fortuito, por tanto, que el cosquilleo del bronce en mis oídos estuviese acompañado, en gregaria asunción de imágenes difusas, por la silueta entrañable y longeva, a la vez que diminuta , del sacristán por antonomasia, cuyo nombre Benito, es un matiz sin importancia conformador de su digna personalidad, ocasionalmente confundido con el clero más ortodoxo, pero diligente y dispuesto siempre a rendir un último homenaje, a toda fémina recién muerta, campanada tras campanada, hasta completar las doce preceptivas, cual parsimoniosos tañidos que, de año en año, señalan el ritmo adecuado para la ingesta de uvas. Sin embargo a los viriles óbitos, les estaba reservado el fatídico número trece, ante el cual, cualquier naviego de bien, no podía resistir la tentación de exclamar compungido…!qué mala suerte ha tenido¡.

Las calles vestidas de luto, derramaban lágrimas, dolor y llanto; rotas aceras se enjugaban silenciosas mientras, con sufrimiento inhumano, dejaban resbalar pesadas gotas de perlas, acumulándose en el hundido rostro alquitranado, donde los chavales, ajenos al evento, bendecían sus pies descalzos para huir en penitente peregrinación, después de contemplar estupefactos la nerviosa vara de Chele, soportando sin dificultad su quijotesca figura, que en gallardo combate, adiestraba infatigablemente hordas juveniles e infantiles de naviegos ociosos, reunidos cada día en el vanguardista complejo ludótico, sito por aquel entonces, sobre el incomparable marco, orgullo de cuantos los disfrutaban, “Parque de Campoamor”, más que parque, paraíso de sombras multiformes proyectadas por ancestros plátanos, sobre jardines policromados llenos de pensamientos, e intercalados de artesanos peces esculpidos en madera, agotados por la pesada carga que transportaban en su ir y venir incansable hacia ninguna parte; lanchas y lanchitas de todos los colores surcaban los vientos, abarrotadas de niños; toboganes como atalayas, otros más chicos, aquellos de tubo y a dos niveles, cuyo descenso suponía la hazaña de mayor riesgo, estos a cielo abierto para mejor contemplar las maravillas del paisaje; tablas dobles y sencillas con madres en sus extremos efectuando interminables flexiones frente a sus hijas ataviadas de almidonados volantes; artefactos a modo de paraguas del que pendían sonoras cadenas terminadas en potentes asideros… conformaban los genéricamente denominados “columpios”, donde ocupaba un lugar preeminente el urinario más famoso. Con forma de laberinto, en cuya verde fachada, sobre un niño ocupado en sus menesteres, rezaba: “aquí pis”.

El viejo poeta, inmóvil en su pedestal, escuchaba con fría atención las tertulias matutinas de ilustres personajes sentados a sus pies durante largas horas en sabio parlamento, siendo quizá el cronista oficial de Navia, Jesús Martínez, el más representativo. En cambio, los de espíritu más inquieto como Sela, sumergidos en transcendentales meditaciones, hacían camino al andar, parafraseando a Machado, embozados en sus capas.

Antecesor suyo y paladín de la lengua y cultura naviega, fue Pepe de Muestras, del que se dice abrió un polémico debate sobre la utilización del gentilicio “naviego” o “naviense” para referirse a los habitantes de Navia, relegándose el segundo término, al pronunciarse la Academia a favor del primero. Escritor de fina pluma y colaborador habitual de los periódicos locales, con especial mención al “Río Navia”, que allá por los albores de nuestro siglo se publicaba los días diez, veinte y último de cada mes, cantando las grandezas y miserias del municipio, y donde se publicitaban los más significativos avances entre los que sobresale:
“EL PROGRESO ASTURIANO”
“Automóviles desde Vega de Ribadeo hasta San Esteban de Pravia y viceversa” –duración del viaje en torno a las seis horas-.
Proeza que alcanza su cenit al afirmar:
¡en veintiséis horas se puede ir desde la Vega a Madrid”.

Más tiempo tardó sin duda la villa de Campoamor en salir del aislamiento ferroviario, pero al igual que “Bienvenido Mr. Marsall”, llegó el día en que la autoridades municipales lo habían dispuesto todo para recibir al Generalísimo en su triunfal inauguración del último tramo del ferrocarril Ferrol-Gijón. Gentes de la comarca entera se concentraron desde primeras horas de la mañana, con sus mejores galas, en el recinto de la Estación. Señoras de oro relucientes, con altivos moños sobre sus cabezas, caras empolvadas y labios de carmín, colocaban a sus hijas, vestidas de domingo con charol y tirabuzones, en lugares preferentes para dejar constancia de su entusiasmada presencia. Detrás, los señores de oscuro, unos con boina o sombreo, otros descubiertos en rigidez exagerada y rostros circunspecto. Las más altas jerarquías tanto civiles como eclesiásticas o militares, permanecían inmóviles en el lugar reservado al efecto. Banderitas españolas ondeaban alegres al viento, el empedrado brillante, pálidos los edificios; ni una nube en el cielo, como si la divina providencia no quisiera oscurecer día tan señalado. Las miradas pendientes de los relojes certificaban la tardanza del cortejo faraónico… síntomas de cansancio reflejaban los tensos semblantes… por fin, a lo lejos, suena el agotador quejido del tren con sus viejas carnes remozadas. Primer vagón… segundo… tercero…, las ciudadanía brazo en alto saludaba y saludaba, sin saber muy bien a quién. Al final, en el último convoy, aparecía y desaparecía el diminuto saludo petrificado del Excelentísimo, rodeado de su pomposo séquito.
¡Cuántos esfuerzos baldíos!...Decepción, ira, frustración, se percibía en los semblantes resignados de regreso a sus casas. Los sentimientos de revalidad vecinal con el municipio limítrofe de Valdés, despertaban de su sopor, al suponer en buena lógica, que allí sería recibido con todos los honores el anfitrión que momentos antes les había dejado plantados. Nefasto día aquel que, con implacable amargura, pasaría a los anales de la historia.

Deterioradas bicicletas negras, motocicletas con sidecar, viejos y flamantes coches eran paulatinamente retirados, de vuelta a sus hogares. Más lentitud gastaban los équidos, seguramente el medio de locomoción más utilizado y popular. Caballos, mulos y burdéganos frecuentaban las calles, dejando por doquier sus huellas, sobre todo en fechas tan señaladas como Santa Lucía, cuando en solemne procesión, colas y cabezadas atadas, trotaban sobre los blancos campos, bajo el sol perezoso que empezaba a desperezarse del letargo otoñal. Jueves y domingos se daban cita en “Casa Paula” desde los primeros rayos del alba. Allí se hospedaban, con sus raciones de cebada al cuello, los más pudientes en la cuadra, los menos en el soportal, y pacientes esperaban a sus dueños, después de haber regateado, como mandan las ordenanzas, para adquirir la mercancía necesaria, esparcida a lo largo y ancho de amplias terrazas, construidas para salvar el desnivel existente en la “Plaza de la Constitución”, centro neurálgico y emporio comercial donde, fresco pecado de agallas granates, saltaba sobre los tenderetes de la Valeria, la más conocida pescadera de la comarca, en reñida competencia con el recién llegado de Ortiguera en enormes tinas que reposan con equilibrio armónico sobre las cabezas de salerosas ¡pixotas! en sensual contorneo, mientras anunciaban orgullosas los manjares marinos que portaban. Sus gritos se entremezclaban con los de fruteras y verduleras, de Miñagón y Serandinas, ahogando el lamento de gallos y gallinas de coloradas crestas, atados de pies y alas, que inútilmente reivindicaban su libertad. Mujeres venidas de las Brañas, ofrecían porciones de exquisito requesón, presentado en frías bandejas de berzas. Huevos blancos y morenos, expuestos en artesanos cestos de mimbre, cuando no en cajas de zapatos, forrados con papel de periódico rodeaban la pesada figura del Chilero, veterana institución de esta espectacular fiesta de colorido sin igual.

En las agradables noches de estío, el zoco se transformaba en platea de teatro con abigarrada escenografía y actores de exótico acento que representaban comedias de costumbres, al gusto del exquisito público que acudía con sus sillas plegables, para presenciar la obra por el módico precio de unas monedas, depositadas a voluntad, sobre ruidosas bandejas sacudidas incesantemente por exuberantes artistas entre dos actos.
De pinceladas impresionistas, en el más puro estilo goyesco, la lechera completa el cuadro costumbrista del momento. Leche recién ordeñada, procedente de San Estaban, Andés y La Colorada principalmente, era servida con presteza a domicilio. Alforjas repletas de musicales cántaras conformaban el ropaje de inteligentes asnos que a pesar de su mala fama, sabían de memoria todos los portales donde debían detenerse para aligerar la carga. Llegado el día de hacer efectivo el pago del líquido blanco, normalmente al mes o a la semana las cuentas nunca salían a la primera, siendo menester repasar una y otra vez la contabilidad hasta cuadrar los resultados. La operación era lenta, habitual la tardanza, y la avispada burra, experta conocedora de estos asuntos, se ponía en movimiento esperando paciente en la siguiente puerta. Ya estos animales en aquellos tiempos, eran fieles partidarios de los pagos al contado.

La agricultura y ganadería de la época, influenciadas por el espíritu autárquico conservaban vivos los métodos tradicionales, de lenta evolución. Los excedentes domésticos, afluían en mayor o menor medida al mercado, siendo el maíz y la patata los cultivos más extendidos y productivos. El escarabajo, principal amenaza de los tubérculos, ponían con su presencia en pie de guerra a los agricultores encolerizados por su precariedad, al que combatían con todas lar armas a su alcance para salvar la cosecha en la que habían puesto muchas esperanzas.
Batalla más desigual libraron los ejércitos de maizales, alineados en parada militar sobre la vega de Armental. Interminables hileras de plantas en posición marcial, con sus mazorcas al hombro fueron aniquiladas sin piedad en sangrienta lucha, por la destructiva maquinaria moderna de la industrial CEASA, que rompió, a la sazón, los esquemas fabriles imperantes en el momento: fábricas de harinas, de pastas, licores, curtidos y un sinfín de empresas semifamiliares que constituyen el viejo tejido industrial.

Navia camina de esta forma, decidida y sin complejos hacia una nueva era de modernidad y progreso, primero en lo económico, con empresas lácteas, de celulosa, astilleros, etc., posteriormente en lo político, con la aprobación de la Ley para la Reforma Política, proceso que termina con la promulgación de la Constitución de 1978, que trae consigo la implantación del Estado Social, Democrático y de Derecho, popularmente conocido como el Estado de Bienestar, lo que llevó aparejado un cambio radical en los social.

Así pues, no es arriesgado aventurar que para Navia, este siglo, nace y muere con la primavera. En su cuna se encuentra la conducción de agua potable, electrificación pública y privada, así como la puesta en funcionamiento de la red de alcantarillado y la construcción de la escollera, auténtico elixir causante del alargamiento vital de la Ría, cuyo pedraplén, se convierte en base logística de aguerridos pescadores. En su lecho de muerte, yacen las semillas de la profunda transformación socioeconómica imperante en la tierra de los Albiones.